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19.12.2006

“Que la vida sea sólo eso, no puede ser”
Conversación sobre El taxista ful

Espai en Blanc, junto a otros proyectos colectivos de Barcelona, La Oficina y Miles de Viviendas, se embarcó hace dos años en una historia inesperada: la realización de una película. La propuesta vino del director de cine Jo Sol. Había leído el libro escrito por gente de estos tres colectivos bajo el pseudónimo Mar Traful, Por una política nocturna (Barcelona, Debate, 2000), y vino a nuestro encuentro con una historia real, sacada de las crónicas periodísticas barcelonesas: la historia de un hombre anónimo que, después de mucho tiempo en el paro, empezó a trabajar robando taxis por las noches. Queriendo trabajar, queriendo ser un hombre respetable, se convirtió para la sociedad en un ladrón y, lo que es peor, en un loco. Pero él simplemente había llevado el sentido común hasta el final, en toda su literalidad: hay que trabajar, para ser un hombre respetado hay que ganarse el pan. La propuesta de Jo Sol fue: ¿qué pasaría si este hombre se cruzara en su vida con vosotros? ¿Cómo reaccionaría y en qué medida resultaríais vosotros afectados? Con estas preguntas empezamos a trabajar.

Dos años después y gracias a la producción de zip-films, la película está acabada y ha ganado una mención en el Festival de San Sebastián 2005. En junio de 2006 se estrenará en España y es solicitada en diversos festivales internacionales. Han pasado muchas cosas. Hemos aprendido mucho. Hemos sido realmente afectados por algo que no es un simple producto en nuestras manos, sino una acción política colectiva. Desde el primer día lo fue. Ahora los pasos siguientes son inciertos. Pero con ella, queremos seguir agujereando la realidad.

El 18 de noviembre de 2005 nos reunimos algunos de los que participamos en la película para conversar sobre ella. Hubiéramos podido ser muchos más. La reunión, tal como está, responde al azar que tiene cualquier convocatoria. En las páginas que siguen recogemos los hilos y momentos principales de esa conversación. Aunque esperamos que El taxista ful siga dando mucho que hablar.

SANTI (E.B.):  El taxista ful plantea, con una historia, la pregunta por las relaciones que se pueden dar hoy entre vida y política. Pero, ¿podemos afirmar que nuestra película cuenta el proceso de politización del taxista, a partir de su vida puesta al límite? ¿O eso ocurre sólo en apariencia y lo que estamos contando es otra cosa?

JORDI (JO SOL):  Lo más interesante de la película es de qué manera sirve la aparición de nuestro personaje para que los que ya están politizados realimenten su visión de la vida y de la política a partir de la experiencia del taxista. Creo que es lo más logrado de la película. Inicialmente la idea era ver cómo se politiza el taxista, pero yo creo que lo que le da una dimensión es esto. Para el público que la mire con atención, lo interesante es ver cómo el taxista influye sobre los otros, sobre los que ya están politizados. El taxista no era más que una excusa que sacamos de la prensa para hablar de lo otro. Se ha dicho que la película es una autocrítica…

SANTI (E.B.):  es curioso cómo se ha utilizado la palabra autocrítica, para referirse a un pensamiento crítico que se problematiza a sí mismo. Y como no saben decir esto, lo llaman autocrítica: no es panfletario… Pero en el fondo lo que se está diciendo es que lo que aparece es un nuevo lenguaje político.

MARINA (E.B.):  un lenguaje que funciona por problemas y no por soluciones, que es lo que no se le supone al pensamiento alternativo y al cine político en general, que debe dar recetas, pero no plantear problemas.

PEPE (JOSE ROVIRA):  lo que hay ahí es un viaje de ida y vuelta. Se puede mirar cómo el taxista se politiza al mismo tiempo que cómo influye el no politizado en los politizados. Es a dos bandas. No es autocrítica, es otra cosa. Es sorprendente, porque de estas cosas se han hecho muy pocas. Estos días pensaba yo en mi propia politización. No es como la del taxista, pero en cierta manera sí. De niño escuchaba conversaciones contra Franco, de esas que los niños no se tenían que enterar… De ahí saqué una idea: yo soy comunista, porque el comunismo era la igualdad y ya está. Franco y los curas eran malísimos. Ya en Barcelona, las cosas empezaron a salirme mal. Me refiero a que no ligaba, era un chaval de campo acomplejado… Lo único que se me ocurría era: «una bomba habría que meter». Mi madre me decía: necesitas una novia. Y yo: «bomba!» Ni siquiera mi estética encajaba: me hice un traje, el único que pude pagar. Fui al sastre y nunca lo terminaba. Cada día me iba deseando poner una bomba, hasta que un día aprendí a ponerle un ultimátum. Pero mi politización empezó paseando por el barrio, pasando un día con mi compañera Urbana por delante de la Bóvila. Había una asamblea de vecinos. Yo había seguido con mis bombas, nunca había escuchado nada que tuviera que ver con los problemas de mi vida. Sin embargo, nos acercamos a la asamblea y ya nos quedamos en ella para toda la vida. No es tan distinta que la del taxista…

MARINA (E.B.):  ¿No es tan distinta, realmente? ¿El mundo que encuentra el taxista, las vidas a las que se acerca y a las que se va a vincular política y afectivamente, son equiparables al encuentro de la Bóvila?

PEPE (JOSE ROVIRA):  En parte sí. Hay un malestar interior que compartimos y hay el recelo de los primeros encuentros con la gente politizada. Hay la necesidad de encontrar y hay la distancia del primer encuentro.

WENCES (E.B.):  En los años 70 la politización tenía su espacio, su discurso. Esa asamblea estaba en la calle. ¿Cómo se produce hoy el encuentro cuando la politización tiene que darse conquistando un espacio, okupándolo en el caso de la película? Socialmente, el encuentro no está facilitado.

SANTI (E.B.):  Pepe, explicando su politización real, explicaba una politización lineal, clásica, la de los años 70. En cambio, la politización del taxista es paradójica. Tiene elementos comunes, pero el desencadenante tiene un elemento paroxístico que lo hace muy distinto. Nuestro taxista es falso, «ful» porque queriendo trabajar lleva la lógica del trabajo hasta el final: se convierte en un loco y un ladrón. No tiene nada que ver con adquirir una conciencia de clase.

MARC (MAR):  pero la politización del taxista no viene del momento en que roba taxis para trabajar. Somos nosotros quienes vemos algo político en su gesto. Soy yo, en la película, quien desde mi colectivo y su campaña contra la precariedad se acerca a él y le dice: «me interesas». Su politización llega cuando ve que lo que le pasa a él es un problema social que no sólo le pasa a él. Él empieza la película describiendo su llegada a Barcelona, la dureza de la emigración. Y recoge su pensamiento de ese momento en una frase: «que la vida sea sólo eso, no puede ser». Yo me identifico totalmente con esto. En cambio, he nacido en una casa en la que lo tenía todo: comodidades, tele y dibujos animados. Y sin embargo, he tenido siempre la misma sensación: que la vida sea sólo eso no puede ser. Tiene que haber algo más, otras relaciones… no sabes qué, pero tenía ese grito dentro. Nuestras biografías y nuestros contextos son muy distintos, pero partimos del mismo malestar. Politizarse en encontrar un espacio en el que compartirlo y poder reaccionar. Pepe, en la vida real encontró una asamblea de barrio, en la película encuentra un grupo. En cierta manera sí es lo mismo.

JORDI (JO SOL):  Lo que contabas antes sobre el hombre que perdió un hijo, muerto por el disparo de un policía, que se politiza a partir de ahí y emprende un lucha es un argumento perfecto para una película. Como Missing, por ejemplo. Pero lo que es interesante en El taxista ful es que sin quererlo hemos hecho lo contrario: mostrar cómo Pepe influye al resto. Ésta es la grandísima novedad. Si nos hubiésemos centrado en el taxista, hubiera sido una «cagada» de película, porque hubiera contradicho las ideas por las que nos juntamos. Que la vida no pueda ser sólo eso es lo que dice cada personaje, con palabras distintas, en la película. Y eso es lo que hemos conseguido decir. Hubiera sido muy triste contar la historia de un hombre que se sale resignadamente de la vida y se refugia en la militancia: sólo me queda la política…

WENCES (E.B.):  Dices entonces que de algún modo la politización de antes daría para una historia. Lo que ocurre en nuestra película ¿qué tipo de trama presenta en términos narrativos?

JORDI (JO SOL):  nuestra película no tiene trama. Estás atrapado en los fogonazos de genialidad de Pepe, que nunca sabes dónde está. Nos cargamos así la narrativa. La historia da igual. Cuando nos dimos cuenta de esto, empezó a fluir el discurso. Lo que tiene de singular la película es que no hay trama ni un proceso claro en el camino de influencia sobre el protagonista, que es en lo que se basa. De hecho, el taxista se mantiene igual a lo largo de toda la película. Lo único que manifiesta es su agradecimiento hacia una gente que ha compartido su soledad. Mar, a través de un texto del Horror Vacui (S. López Petit, 1996) que está al final de la película, da a entender que los que han sido fuertemente influidos han sido ellos. Eso es lo que hemos conseguido.

SANTI (E.B.):  La clave está en qué significa politizar la existencia, que es lo que siempre andamos buscando. No es elevar los intereses particulares a públicos. Es otra cosa, tiene que ver con la vida, con esta vida que no puede ser sólo eso. En la película se ha conseguido mostrar esta politización que atraviesa vidas diversas entre sí.

WENCES (E.B.):  Salir del esquema de la narración permite evitar la pregunta por quién es quién y, en cambio, mantener la emoción.

JORDI (JO SOL):  Los libros de guiones te enseñan que la emoción sólo se mantiene con los cambios que sufre el protagonista. Cada vez que pasa de la alegría a la tristeza, el público recibe una emoción. Todas las películas se basan en esto. ¡Pero es que nuestro taxista no cambia! Y en cambio hay emoción, porque hay su verdad. Puedes prescindir de todo el artificio porque tienes la verdad de alguien que te la está dando con generosidad y que mezcla su biografía real con la interpretación del falso taxista.

MARINA (E.B.):  en un texto que nos mandó Margarita se observa, de manera muy interesante, que el personaje balbuceante de Mar sólo podía ser así porque es el de un discurso que se critica a sí mismo, frente a la contundencia del sentido común que se expresa en Pepe. La política nocturna no tiene tesis ni enunciados acabados…

WENCES (E.B.):  un crítico de cine insinuaba que el personaje de Pepe funciona como un personaje irónico: el que introduce la distancia de la política nocturna respecto a sí misma.

MARC (MAR):  Pepe está todo el rato rompiendo… «vosotros lo que buscáis es la intensidad». Pero sus críticas no desacreditan porque están ya ahí en nuestra experiencia.

JORDI (JO SOL):  yo agradezco a críticos como Torreiro (El Pais) que haya puesto su nombre al lado de una película como ésta. Gusta a mucha gente, pero otra cosa es poner tu propio nombre junto a ella.

MARC (MAR):  en el Festival de San Sebastián la película demostró que tiene la capacidad de llegar.

JORDI (JO SOL):  por esto da rabia lo que está pasando en estos momentos, con las dificultades que encontramos para distribuir. No creo en los boicots, pero hay una desidia que sí que es efectiva a la hora de neutralizar sus efectos. Es un producto como cualquier otro, pero a la vez incomoda. Más que hundirla, hay maneras de dormirla.

PEPE (JOSE ROVIRA):  en el Festival, le dan una mención «por su original estructura narrativa». Tiene gracia la cosa, después de todo lo que hemos dicho sobre el estallido de la trama.

WENCES (E.B.):  también tiene que ver con las condiciones con las que se ha hecho una película. Nadie se pone a hacer una película así.

JORDI (JO SOL):  lo más importante que yo he aprendido es juntarse con gente que ya tiene cosas muy asumidas: y que no son sólo ideas políticas, sino modos de relación humana, de confianza, que no se pueden reproducir en un equipo de cine convencional. Experimentar tiene que ver con las condiciones, y éstas han sido excepcionales.

MARC (MAR):  en nuestra película no sólo te preguntas cómo lo han hecho, sino esto qué es… Y es que todo ha sido improvisado, construido sobre el terreno. Como Foucault con sus libros, si hubiéramos empezado sabiendo como acabaría, no la habríamos empezado. No sabíamos dónde íbamos, sólo que queríamos ir.

WENCES (E.B.):  entonces sólo se aguanta porque es verdad, porque tiene una verdad.

MARC (MAR):  una verdad y esa confianza de la que hablaba Jordi.

MARINA (E.B.):  y lo más importante: un nosotros. Un nosotros que funciona. Es la clave de la película para mí. Y es la clave de la confianza con la que se ha trabajado, sin saber hacia dónde.

WENCES (E.B.):  eso es lo que evita que quede reducida al sello de «cine de autor».

JORDI (JO SOL):  es la suerte de haber encontrado un conjunto de gente «en estado de gracia»…

PEPE (JOSE ROVIRA):  por eso es importante también reflexionar sobre cómo nos toca la película a nosotros mientras la estamos haciendo. A mí, por ejemplo, me permitía expresar algo que no puedo remediar: una cierta distancia o lejanía que tengo con las cosas, un no acabarme de creer las cosas, que aquí funcionó. Ni siquiera me creía que todo esto fuera a ser una película!

MARC (MAR):  de eso estamos todos afectados aquí, no nos creemos nada! Y sin embargo…

PEPE (JOSE ROVIRA):  hay otro aspecto que me ha hecho mucha gracia: poder tener una postura desde la cual poderme ponerme contra la gente con la que he pasado toda la vida. Además, he aprendido algo nuevo: todo lo que yo pensaba que era un actor, es precisamente todo lo contrario. Actuar no es ir al personaje, sino dejar que el personaje venga a mí. En nuestro caso, no tengo que convertirme en el taxista, sino meter al taxista en mi piel.

SANTI (E.B.):  para mí, otra cosa importante es haber conseguido introducir un discurso político, aparentemente académico, en una película sin que se perciba como un añadido. Podría haber quedado tan ridículo!

URBANA:  es que es parte de la vida del taxista.

MARINA (E.B.):  Jordi, tú lo dijiste desde un principio: quiero hacer un panfleto.

JORDI (JO SOL):  Mi pregunta era: ¿cómo se puede hacer una película subversiva hoy en día? Hace años lo fue, por ejemplo, La batalla de Argel. Y no tiene que ver con la comercialización, porque ésta se comercializó y no dejó de ser subversiva.

WENCES (E.B.):  Que la película funcione como un panfleto significa para mí que ella misma sea ya una acción política. Pero, ¿cómo se mueve, cómo funciona, si esta película tiene un propietario?

JORDI (JO SOL):  éste es un problema coyuntural.

WENCES (E.B.):  para seguir con su propia verdad, la peli requiere otro tipo de relación con el público. ¿Cómo se maneja esto? ¿Cómo hacemos de su propia puesta en escena un acontecimiento político?

SANTI (E.B.):  se trataba de hacer una película política en un sentido pleno, y esto está conseguido.

JORDI (JO SOL):  pero es verdad que si con las cosas que hacemos (pelis, libros…) no encontramos la manera de ponerlas en escena, no tienen mucho sentido.

WENCES (E.B.):   la subversión es pragmática. Una película subversiva requiere que sea subversiva la relación que engendra.

MARC (MAR):  para mí hay dos planos: uno, cómo hacer algo subversivo en el lenguaje, en nuestras creaciones… algo que pueda «agujerear la realidad». Y dos, cómo eso circula, se comunica y se distribuye.

WENCES (E.B.):  si lo que va a ocurrir con un libro es que lo abro, me sacude y ahí se queda, es muy distinto que si ese mismo libro, como Por una política nocturna, dé pie a una película. ¿Qué podemos esperar que ocurra con la película? ¿Hay otra cosa que verla en tu casa, en un cine, y emocionarte?

MARC (MAR):  no podemos pedir lo mismo a un libro o a una peli, que a una acción o que a un atentado. No tienen la misma manera de afectar la realidad. Pero eso no significa que todo producto sea sólo un producto. Con la comercialización, podemos esperar otro tipo de rentabilidad, que no sea económica sino política.

JORDI (JO SOL):  pero si la película no llega a traspasar esa hora y media que se ha convertido en dinero, la película deja de ser subversiva. Ese problema lo tendremos mientras no creemos otros circuitos de distribución. Pero ahora la cuestión es: teniendo una película en el mercado, con todo el coste que esto tiene, ¿cómo le damos la vuelta a la situación para que revierta en nuestro favor? ¿cómo anticiparnos a todos los acontecimientos previsibles que nos esperan? ¿cómo aprovecharlos? Yo no tengo la respuesta.

PEPE (JOSE ROVIRA):  Con la película, a lo que hemos jugado desde un principio es a «agujerear la realidad». La hemos hecho con pedacitos de realidad: nos hemos desnudado nosotros, nosotros personalmente y nuestros colectivos, hemos mostrado cosas que han ocurrido en Barcelona y hemos buscado cómo agujerear esas realidades, a partir del encuentro del taxista con los «politizados». Ahora estamos llegando al final del proceso. No estamos dentro, no estamos fuera. Tenemos que seguir agujereando la realidad. Yo abandonaría muchas exigencias de subversión con tal de que la gente pudiera ver esta película y nosotros pudiéramos saber qué piensan. La subversión no está en ningún lugar, porque el sistema se lo traga todo. No podemos subvertir las cosas, pero podemos hurgar en el anonimato de la gente que comparte nuestro mismo malestar. Para ello no podemos quedarnos en un rincón, en una complaciente marginalidad. Agujerear la realidad pasa ahora por comercializar la película, a pesar de todo. Hay que intentar eso también.

JORDI (JO SOL):  hay muchas películas posibles, pero ésta es una película imposible…

MARC (MAR):  En el proceso de esta película, tú, Jordi, has demostrado que muchas cosas imposibles se pueden hacer. Sin actores, sin micros, sin luces, sin guión… Has hecho una película, nos has hecho hacer una película que ha ganado una mención en el Festival de San Sebastián.

MARINA (E.B.):  El Pepe real se encontró un día con la asamblea de vecinos de la Bóvila y su deseo de meter bombas se politizó, se hizo colectivo; Jose, el taxista ful, se encuentra con un grupo de okupas, con unos colectivos que hablan de rechazo al trabajo, de Dinero Gratis, y su soledad da un salto. Se llena de amigos. Se hace victoriosa en vez de perdedora. ¿Qué te ha ocurrido a ti, Jordi, desde que cayó en tus manos el libro Por una política nocturna?

JORDI (JO SOL):  A través de este libro he tenido la suerte de encontrar algo extraordinario: una gente que está experimentando continuamente. Y eso que según vosotros «siempre estáis en un mal momento!» Todo el mundo desea experimentar pero nunca hay el tiempo, nunca hay las condiciones… Vosotros las creáis continuamente. Yo, por otra parte, he aprendido lo que no debes hacer nunca: trabajar en función de unos resultados esperados.